Arte y valores parlamentarios: las figuras que decoran el frontispicio del Palacio

Arte y valores parlamentarios: las figuras que decoran el frontispicio del Palacio

Leonardo Da Vinci, uno de los artistas más reconocidos de nuestra historia, nació el 15 de abril de 1452. Como canto a su obra y legado, la UNESCO, en 2019, reconoció esta fecha como el Día Mundial del Arte para celebrar y promover el desarrollo, la difusión y la promoción del arte y de todos los artistas.

Con motivo de la celebración de esta efeméride, hoy queremos continuar descubriendo por qué #ElCongresoEsArte y te invitamos a acompañarnos. Para ello, te proponemos este reto:

Y es que la Cámara Baja se conforma como espacio parlamentario y símbolo de la democracia, pero también como un espacio de arte y belleza singular. Por ejemplo, tal y como nos contó el conservador del Museo del Prado Carlos G. Navarro, la bóveda del Hemiciclo de la Cámara Baja se constituye como la pintura monumental “más importante del romanticismo español”.

Pero no solo el interior del Congreso tiene un importante valor artístico. Si lo observamos desde el exterior podemos fijarnos en uno de los mayores conjuntos escultóricos del siglo XIX español: el frontispicio del Palacio, que cada día es testigo y protagonista de cientos de fotografías de todo aquel que, con cámara o móvil en mano, quiere retratar su belleza desde la Carrera de San Jerónimo.

Este frontispicio triangular está decorado con un bajorrelieve en mármol cuyo autor, Ponciano Ponzano, también esculpió los leones que custodian la fachada principal.

Se realizó en Roma en 1864 y está compuesto por figuras de porte clásico que dan vida alegórica a la Nación Española abrazando a la constitución del estado rodeada por imágenes que idealizan la Fortaleza, Justicia, Valor, Ciencias, Armonía, Bellas Artes, Agricultura, Comercio, ríos y canales de navegación la Abundancia y la Paz.

¿Ya has probado nuestro reto? ¿Has acertado? Os animamos a comentarnos en nuestros perfiles sociales de Twitter, Facebook o Instagram cuántos aciertos habéis conseguido.

El Hemiciclo, un espacio para el debate y símbolo de la democracia

El Hemiciclo, un espacio para el debate y símbolo de la democracia

Winston Churchill:  “damos forma a nuestros edificios y luego ellos nos dan forma a nosotros"

En la primera mitad del siglo XIX, en los albores del Estado liberal en España, se decide dotar al Parlamento de un espacio permanente de reunión y poner fin a las mudanzas coyunturales de sede que desde las primeras Cortes de Cádiz habían sido frecuentes.

El proyecto del nuevo Palacio en la Carrera de San Jerónimo de Madrid es elegido mediante un concurso, que gana la propuesta del arquitecto Narciso Pascual y Colomer. En 1843 se inician unas obras que se prolongarán hasta 1850 y el 31 de octubre de ese año, la Reina Isabel II inaugurará el Palacio del Congreso, sede ininterrumpida del Parlamento español desde entonces.

La forma semicircular del Hemiciclo es de inspiración francesa, frente al modelo de sala rectangular y bancadas enfrentadas, propia del Parlamento británico

En el edificio, de planta rectangular, destaca como espacio más significativo el Hemiciclo o Salón de Sesiones. Significativo porque alberga la reunión del Pleno, pero también desde una perspectiva física, ya que representa la séptima parte del espacio total del Palacio.

La forma semicircular que le da nombre responde al modelo, de inspiración francesa, presente en la mayoría de los parlamentos europeos, frente al modelo de sala rectangular y bancadas enfrentadas, propia de la Cámara de los Comunes británica.

plano planta baja Palacio del Congreso

Una aproximación a este emblemático lugar, eje central de la historia contemporánea española, abarca perspectivas varias: la definición del espacio y sus elementos estructurales, su uso como sede del principal órgano parlamentario -el Pleno-, y como conjunto decorativo y monumental.

 

El espacio parlamentario

Como ya se ha señalado, el Hemiciclo es un salón semicircular con más de 14 metros de altura, que alberga espacio suficiente para la reunión de todos los diputados. En él se diferencian varias zonas:

En la cabecera del Hemiciclo, paralela a la Galería del Orden del Día y presidiendo el Salón de Sesiones, se ubican los escaños reservados a la Mesa del Congreso, órgano rector de la Cámara compuesto por la Presidencia del Congreso, por cuatro vicepresidentes y cuatro secretarios.

Bajo la Presidencia y formando parte del conjunto de la cabecera, se encuentra la tribuna de oradores. Y justo delante, en el centro del Salón, la mesa destinada a las taquígrafas (este cuerpo, que es tan antiguo como las propias Cortes, es el encargado de recoger fielmente todo lo que acontece en las reuniones parlamentarias y con ello se elabora el Diario de Sesiones.

testero del salón de sesiones del Palacio del Congreso

El propio arco parlamentario donde se ubican los diputados. En la grada se alinean escaños de dos colores. Unos rojos destinados a los diputados y otros azules, reservados al Gobierno.

El espacio dedicado a los diputados está preparado para albergar el máximo de diputados que pueden componer el Congreso según la Constitución. El artículo 68 fija una horquilla de entre 300 y 400 diputados y es la Ley Orgánica de Régimen Electoral General donde se establece los 350 diputados que configuran la Cámara Baja en la actualidad.

Los diputados se sientan en el escaño que tienen asignado y se agrupan por zonas según el grupo parlamentario al que están adscritos. Cuando participan en los debates, pueden acercarse a la tribuna de oradores o tomar la palabra desde su escaño.

La primera fila de escaños del hemiciclo, la de color azul y más próxima a la tribuna de oradores, queda reservada a los miembros del Ejecutivo, sean estos diputados o no, ya que conviene recordar que cualquier ciudadano, sin necesidad de tener acta parlamentaria, puede ser miembro del Gobierno.

Se ubican siguiendo el orden de precedencias. A la cabeza de la bancada azul, a izquierda o derecha de la Presidencia de la Cámara según el color del Ejecutivo, se sienta el presidente del Gobierno. A continuación el o los vicepresidentes, si los hay, en su orden. Y finalmente el resto de ministros, en un orden marcado por la antigüedad del Ministerio.

Por encima de los escaños y sustentada por columnas se ubican las tribunas de público: la de honor, la diplomática, la de invitados y la de prensa. La prensa gráfica se coloca en dos tribunas a ambos extremos de los graderíos de escaños, inmediatas a las puertas de acceso desde la Galería del Orden del Día.

Los diputados se sientan en los escaños de color rojo y los miembros del Gobierno en los de color azul

El Salón de Sesiones está rematado por una bóveda curva situada a casi 14 metros de altura, sostenida por un armazón de hierro y madera y con un lucernario en forma de abanico con vidriera emplomada que permite la ventilación y el paso de luz natural.

Con más de 170 años de historia, hoy conserva intactas su estructura y decoración originales, pero como espacio vivo también se ha adaptado a los tiempos y los avances técnicos y tecnológicos, como la llegada de la electricidad, del audiovisual y de las tecnologías de la información y la comunicación, que se han integrado sutilmente en el Salón de Sesiones, manteniendo y respetando su diseño decimonónico.

hemiciclo del Congreso

Punto central de la vida parlamentaria

Y si bien los modernos parlamentos funcionan a través de una pluralidad de órganos reducidos y especializados que ejercen competencias concretas -la Mesa, la Junta de Portavoces, las Comisiones o la Diputación Permanente son ejemplos claros-, la reunión de todos los diputados en Pleno sigue siendo el órgano parlamentario central.

Por ello, en el ejercicio de todas las funciones principales del Parlamento el Hemiciclo, como sede del órgano plenario, alberga debates esenciales. En la función legislativa: la toma en consideración y los debates de totalidad, la aprobación definitiva de las leyes orgánicas, la reforma constitucional y los estatutos de autonomía deben debatirse en Pleno.

La función presupuestaria también se ejerce en este espacio, el primer y último debate sobre las cuentas del Estado se celebran en Pleno. Y en la función de control, cada miércoles el Gobierno responde a las preguntas e interpelaciones de los diputados en la sesión de control.

 

Una función simbólica

Cuando se proyecta la construcción de un nuevo edificio para la sede parlamentaria no solo se decide dotar de una arquitectura concreta al Palacio sino también se define un programa artístico que cumple una función decorativa y, sobre todo, simbólica. Así, los elementos pictóricos, escultóricos y ornamentales se dotan de un significado concreto.

El elemento decorativo más relevante, quizá de todo el Palacio, es el conjunto pictórico que decora la bóveda, obra de Carlos Luis de Ribera. Representa momentos de la historia de la legislación española: la época grecorromana, el periodo godo, la legislación del Reino de Aragón y la época de la Restauración.

Remata la bóveda, en su centro, una pintura circular con la figura de la reina Isabel II sentada, como alegoría de España, rodeada de personalidades de la historia de nuestro país: El Cid, Cristóbal Colón, Luis Vives, Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Velázquez, Jovellanos o Saavedra Fajardo.

El paramento frontal, donde se sitúan los escaños de la Mesa del Congreso y la tribuna de oradores, acoge las esculturas de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los Reyes Católicos, el escudo de España bajo dosel y en los laterales dos grandes cuadros de pintura de historia: María de Molina presentando a su hijo a las Cortes de Valladolid de 1295 y el Juramento de las Cortes de Cádiz en 1810.

El primero es obra de Antonio Gisbert, que entronca con el parlamento medieval, representa a una Reina antes las Cortes. El segundo, de José Casado del Alisal, reconstruye el momento fundador del parlamentarismo moderno, la jura por parte de los primeros diputados el 24 de septiembre de 1810 en la Isla de León (actual San Fernando).

Cada uno de los detalles ornamentales del Palacio y por lo tanto también del Hemiciclo, como se ha señalado, están dotados de significado, ya que la estancia cumple una función práctica, albergar la reunión del Pleno de la Cámara Baja y las sesiones conjuntas del Congreso y del Senado, y también simbólica como el lugar de reunión de la soberanía popular representada en los diputados.

Este espacio parlamentario es, por todo ello, mucho más que un conjunto arquitectónico y decorativo de primer nivel, es el eje de la vida política española.

Un recorrido por dos siglos de historia de parlamentarismo

Un recorrido por dos siglos de historia de parlamentarismo

Las Cortes de Cádiz (1810-1814)

Primer periodo del parlamentarismo español. En 1810, en plena guerra de la independencia contra el ejército de Napoleón, se convocan Cortes. Las Cortes de Cádiz alumbrarán los decretos que quebrarán los pilares del Antiguo Régimen y la aprobarán el primer texto constitucional español: la Constitución de 1812. El periodo concluye con la restauración del absolutismo por Fernando VII en 1814.

1 de enero de 1810. La instrucción para la elección de diputados a Cortes

La Instrucción que deberá observarse para la elección de diputados a Cortes es la primera norma electoral española. Se establece por primera vez el sufragio universal masculino de “todos los parroquianos mayores de edad de veinticinco años y que tengan casa abierta”. De acuerdo a este documento se eligen a los diputados que formarán parte de las Cortes de Cádiz, nuestro primer parlamento, de carácter unicameral.

24 de septiembre de 1810 Primera sede: el Teatro Cómico

Comienzan las reuniones de las Cortes en el Teatro Cómico de la Isla de León (actual San Fernando, en Cádiz). Es elegido presidente de estas primera Cortes el diputado Lázaro de Dou. En su primer decreto declaran la soberanía nacional. En los meses siguientes también aprueban la libertad de imprenta y de industria o la abolición de los señoríos jurisdiccionales, entre otras medidas.

1811 Las Cortes se trasladan al Oratorio de San Felipe Neri

En respuesta al avance del ejército francés, las Cortes deciden su traslado desde la Isla de León a la ciudad de Cádiz, donde continuarán sus debates parlamentarios para la redacción de un texto constitucional. Se elige el Oratorio de San Felipe Neri porque su estructura ovalada se adecuaba a las necesidades de un salón de plenos para la reunión de diputados.

19 de marzo de 1812. La Constitución de Cádiz

Las Cortes aprueba la Constitución de Cádiz, nuestro primer texto constitucional, que reconoce la soberanía nacional. El sistema político instaurado en la Constitución, las Cortes, unicamerales, son el epicentro del poder político. Su vigencia es breve, ya que quedará derogada con el regreso de Fernando VII en 1814. No obstante, volverá a estar en vigor años más tarde durante breves periodos de tiempo.

Los Cortes se trasladan a Madrid

En 1814, unos meses antes del regreso de Fernando VII, lo que supondrá el fin del primer periodo liberal y parlamentario de la historia española, las Cortes deciden su traslado a Madrid. Como no había lugar dedicado a la reunión de Cortes, se acondiciona el Teatro de los Caños del Peral, ubicado sobre el terreno que más tarde ocupará el Teatro Real. Se celebran muy pocas sesiones, ya que en mayo las Cortes son disueltas y muchos de sus miembros, detenidos.

 

Trienio Liberal (1820-1823)

El Rey Fernando VII intenta gobernar de forma absoluta durante todo su reinado, pero debe enfrentarse a múltiples pronunciamientos que tienen por objeto instaurar de nuevo un régimen de libertades. Uno de ellos, el encabezado por Rafael de Riego en 1820 tiene éxito y durante tres años la Constitución de Cádiz vuelve a regir y las Cortes a reunirse.

1820 Una nueva sede para las Cortes, el Convento de María de Aragón

Se abre un nuevo periodo constitucional y parlamentario en la historia de España. Las Cortes se reúnen en el Convento de María de Aragón. El edificio, del siglo XVI, posee una salón apto para la celebración del Pleno de las Cortes. Esta ubicación, completamente reformada, alberga hoy en día la sede del Senado, la Cámara que junto con el Congreso de los Diputados configura el Parlamento español, las Cortes Generales.

Fernando VII jura la Constitución de 1812

El 9 de julio, el Rey Fernando VII jura la Constitución de 1812. En su discurso afirma que ha llegado el momento de recorrer juntos y con él a la cabeza la senda constitucional. Sus palabras ocultan sus verdaderas intenciones, regresar a un sistema absolutista, lo que promueve con peticiones de ayuda a las potencias europeas para tal fin, que obtiene con el envío, en 1823, de un ejército para poner fin al régimen constitucional.

  1. Las Cortes, a Sevilla

Las potencias europeas promueven la restauración del gobierno absoluto en la figura de Fernando VII y para ello envían las tropas realistas conocidas como Los cien mil hijos de San Luis. Como consecuencia de su avance, las Cortes se ven abocadas de nuevo al destierro y en su camino se asientan en la ciudad de Sevilla, en concreto en la Iglesia de San Hermenegildo.

 

La Regencia de María Cristina de Borbón (1834-1840)

Cuando fallece Fernando VII, se abre una guerra sucesoria, la primera guerra carlista, entre los partidarios absolutistas de su hermano, Carlos María Isidro, y los sectores más liberales, que deciden apoyar a la hija del monarca, la futura Isabel II. Durante estos años, la Regente María Cristina de Borbón concede la instauración de un sistema parlamentario, con el Estatuto Real, más tarde consagrado en la Constitución de 1837

1834 El Estatuto Real

La Reina Gobernadora, María Cristina de Borbón, concede en respuesta a las demandas de los sectores liberales del país una carta otorgada, el Estatuto Real, que configura un sistema parlamentario en el que por primera vez las Cortes se componen de dos cuerpos: el Estamento de Próceres y el Estamento de Procuradores. Estos últimos son elegidos por sufragio censitario restringido.

1834 Las Cortes se reúnen en el Convento del Espíritu Santo

Sin una sede aún definitiva, las Cortes se reúnen en el Convento del Espíritu Santo, un espacio ubicado en el Carrera de San Jerónimo de Madrid, sobre cuyo solar se levantará posteriormente el actual Palacio del Congreso. Por estado ruinoso del Convento, que había sufrido un incendio unos años antes, tiene que ser abandonado en 1841.

La Constitución de 1837

La vida del Estatuto Real fue muy breve. En 1836 tras el motín de los Sargentos de la Granja se promulga de nuevo la Constitución de 1812. Pero los partidos progresista y moderado son conscientes de la necesidad de confeccionar una nueva Constitución que recogiera los principios parlamentarios que ya imperaban en buena parte de Europa. Nace así la Constitución de 1837 que incluye por primera vez una declaración de derechos y establece un sistema bicameral que adopta los nombres definitivos de las Cámaras: Congreso de los Diputados y Senado.

 

La Regencia del general Espartero (1840-1843)

En 1840 la Reina Gobernadora, en respuesta a la pérdida de apoyos de los sectores liberales, renuncia y es nombrado Regente el general Baldomero Espartero, uno de los líderes del partido progresista y héroe de la guerra carlista. Durante su regencia se mantiene en vigor la Constitución de 1837.

1841 El Teatro Real como escenario de la reunión del Congreso

El estado ruinoso del Convento del Espírito Santo obliga a un nuevo traslado de la sede de las Cortes. El Teatro Real, en construcción en dicho momento, es el lugar elegido para albergar las reuniones parlamentarias. Lo hace durante casi una década, periodo durante el cual se ejecutan las obras de la sede definitiva del Parlamento: el Palacio del Congreso, inaugurado en 1850.

1842 Un concurso para elegir al arquitecto del Palacio de las Cortes

Tomada la decisión de erigir un Palacio de nueva planta para albergar la sede parlamentaria, se convoca un concurso para elegir al arquitecto y el proyecto a ejecutar. Se presentan doce proyectos y resulta ganador el firmado por Narciso Pascual y Colomer, quien se encargará de las obras del Palacio entre 1843 y 1850.

El Reinado de Isabel II (1843-1868)

El largo reinado de Isabel II, que recorre todo el periodo central del siglo XIX, es el de la consolidación del sistema liberal en la historia de España. Los partidos liberales, moderado y progresista, pugnarán por el poder. La Constitución de 1845 es la norma que regirá desde su aprobación hasta el final del Reinado. Reformada en varias ocasiones, y tras un intento de aprobar una nueva constitución en 1856, que si bien fue redactada no llegó a promulgarse, se mantiene en vigor hasta 1868.

1843 Mayoría de edad de la Reina Isabel II

Con el fin de la Regencia de Espartero se declaró la mayoría de edad de Isabel II, con trece años. Es simbólico que su primer acto público fuera la colocación de la primera piedra del nuevo edificio de las Cortes. El 10 de octubre la ya monarca, una vez había jurado la Constitución de 1837, se trasladó hacia el solar del antiguo Convento del Espírito Santo para presidir la colocación de la primera piedra. Las obras se prologaron durante siete años

La Constitución de 1845

Impulsada por el partido moderado, poco después del inicio del Reinado de Isabel II, se promulga la nueva Constitución de 1845, que sustituía a la anterior de 1837. El nuevo texto constitucional reducía el conjunto de derechos y libertades reconocidos por su antecesora y mantenía un sistema parlamentario bicameral (Congreso de los Diputados y Senado).

1850 Un nuevo Palacio para la sede de la soberanía nacional

El 31 de octubre de 1850, siete años después del inicio de las obras, la Reina Isabel II inaugura el Palacio del Congreso. Por fin, la representación de la soberanía nacional se emplazaba en una sede erigida para tal fin, un espacio que desde entonces ha albergado a la Cámara Baja. El edificio de la Carrera de San Jerónimo de Madrid es uno de los principales exponentes de la arquitectura de estilo neoclásico del siglo XIX español.

 

Sexenio Revolucionario (1868-1874)

La revolución de septiembre de 1868 derroca a Isabel II, dando comienzo a un breve periodo de nuestra historia en el que se instaura el sufragio universal masculino. La Constitución de 1869 mantiene el sistema monárquico y se busca una nueva dinastía. No obstante, la abdicación de Amadeo I, da paso a la I República en la que se suceden en menos de un año cuatro presidentes. A estos seis convulsos años les sucede la Restauración canovista.

1868 Se reconoce el sufragio universal masculino

El 9 de noviembre, el Gobierno Provisional decreta el derecho de voto para todos los hombres mayores de 25 años, quedando así aprobado el sufragio universal masculino. Unos cuatro millones de electores pueden votar en las elecciones a las Cortes Constituyentes, encargadas de elaborar el nuevo texto constitucional, promulgado un año más tarde, en 1869. El derecho de sufragio quedará de nuevo limitado a partir de 1876.

1869 La Constitución de 1869

La Constitución de 1869 supone un cambio sustancial en nuestra historia constitucional. Reconoce la soberanía nacional representada por un Parlamento bicameral: Congreso de los Diputados y Senado. El texto incluye la más extensa declaración de derechos promulgada en España hasta el momento. Y como forma de gobierno se mantiene la Monarquía, por lo que es necesario buscar un nuevo Rey.

1869 El General Serrano jura como Regente

Aprobada la Constitución de 1869 y mientras las Cortes deciden quién será el nuevo monarca, el General Serrano, uno de miembros más destacados del Gobierno Provisional, ocupará la Regencia. Las Cortes son las encargadas de elegir al nuevo monarca. Habrá votos para el duque de Montpensier, para Alfonso de Borbón, primogénito de Isabel II; para Espartero, y para la República, entre otros. Pero la Corona recae finalmente sobre Amadeo de Saboya, duque de Aosta.

1871 Amadeo I jura como Rey ante las Cortes

El Reinado de Amadeo I se prolonga durante dos años. Los comienzos están marcados por el asesinato de su principal valedor, el político progresista Juan Prim. Además, se hace frente al estallido de una nueva guerra carlista y en Cuba. La falta de apoyo de facciones parlamentarias republicanas y monárquicas, entre otras cuestiones, le lleva a abdicar. Las Cortes, reunidas en asamblea, deciden entonces proclamar la I República, en febrero de 1873.

1872 Los Leones custodian la entrada al Congreso

Las actuales esculturas de los Leones del Congreso -Daoiz y Velarde- son instaladas en 1872. Según el proyecto de Pascual y Colomer, la fachada del Palacio debía estar flanqueada por dos farolas. En 1851 se coloca una primera pareja de leones esculpida en yeso que, años más tarde, es sustituida por otro par en piedra. Por lo tanto, antes de esta fecha se encuentran imágenes que aún no reflejan una de las más icónicas representaciones de la Cámara Baja (búscalas en nuestra infografía interactiva).

1873 Las Cámaras, reunidas en Asamblea, proclaman la I República

El final de reinado de Amadeo I da paso a la I República. Durante once meses se suceden como presidentes del Poder Ejecutivo de la República Estanislao Figueras, Francisco Pi i Margall, Nicolás Salmerón y Emilio Castelar. Además se gesta un proyecto de Constitución republicana y federal que no verá la luz. La inestabilidad política y las guerras carlista, cantonalista y cubana están entre las causas del final de este primer periodo republicano. Durante 1874, Serrano encabezará el Gobierno, hasta la Restauración de la monarquía el año siguiente, en la figura de Alfonso XII.

La Restauración (1875-1923)

Bajo el manto de la Constitución de 1876 discurre un largo periodo de nuestra historia contemporánea, que abarca varias etapas: una primera que se prolonga hasta el fallecimiento de Alfonso XII en 1885; la segunda corresponde a la Regencia de su esposa, María Cristina de Habsburgo, hasta 1903; y el Reinado de Alfonso XIII. En los primeros años, el sistema parlamentario se asienta sobre la alternancia en el Gobierno de los partidos Conservador y Liberal. La ruptura del bipartidismo, ya en el siglo XX, entre otras causas, conllevará una mayor inestabilidad política.

La Constitución de 1876

Las Cortes Constituyentes aprueban un texto constitucional redactado bajo las premisas de Antonio Cánovas del Castillo. Mantiene aspectos de las dos constituciones anteriores, la de 1845 y la de 1869: un sistema monárquico y parlamentario en el que el Gobierno debe contar con el apoyo del Rey, que lo nombra. Serán las leyes las que determinen la forma de participación política de los ciudadanos y la extensión del derecho de sufragio.

1885 María Cristina de Habsburgo jura la Regencia

La reina María Cristina de Habsburgo, viuda de Alfonso XII, y embarazada del futuro Alfonso XIII, jura ante las Cortes como regente del Reino. Cánovas del Castillo y Sagasta, líderes respectivos de las principales fuerzas políticas de la época, los partidos Conservador y Liberal, acuerdan en el conocido como Pacto de El Pardo turnarse en el Gobierno de forma pacífica para dar estabilidad al régimen.

1890 Se instaura de nuevo el sufragio universal masculino

Una de las medidas del Gobierno liberal de Sagasta es la extensión del sufragio a todos los hombres mayores de 25 años. Se recupera así el derecho de voto que ya había sido reconocido de forma generalizada en 1868. Durante la Restauración este derecho no se restringirá de nuevo, ya que había un acuerdo tácito entre los dos grandes partidos, el Conservador de Cánovas y el Liberal de Sagasta, de mantener los cambios legislativos que se aprobaran.

1902 Alfonso XIII es proclamado Rey de España

Con 16 años, Alfonso XIII es proclamado Rey. Su largo reinado está marcado por cuestiones sociales y territoriales e influido por los vientos que soplan desde Europa, consecuencia de los importantes acontecimientos internacionales, en especial la Gran Guerra y la Revolución Rusa. Durante su reinado el bipartidismo imperante a finales del XIX da paso a una mayor fragmentación del arco parlamentario.

Dictadura del general Primo de Rivera (1923-1931)

Con el golpe de Estado de 1923 comienza un periodo histórico caracterizado por la suspensión de las garantías constitucionales y el cierre de las Cortes. Los presidentes del Congreso y del Senado recordarán a Su Majestad la obligación de convocar el Parlamento, pero las Cámaras no llegan a reunirse durante este periodo. La Dictadura se dota de una asamblea de carácter consultivo que celebra sus reuniones desde 1927 en la Carrera de San Jerónimo.

II República (1931-1936)

La II República se proclama el 14 de abril de 1931. Desde el punto de vista histórico, en este periodo se pueden distinguir cuatro fases: una primera que corresponde al proceso constitucional, hasta diciembre de 1931; la segunda, que abarca el gobierno de Manuel Azaña (1931-1933), una tercera, con el gobierno del Alejandro Lerroux (1933-1935) y la etapa del Frente Popular en 1936.

1931 El Congreso aprueba el voto femenino

Las Cortes Constituyentes, elegidas en los comicios del 28 de junio y en las que ocupan escaño las diputadas Clara Campoamor y Victoria Kent, redactan y aprueban la Constitución de 1931. El día 1 de octubre se debate en Pleno el artículo dedicado al sufragio. Se aprueba definitivamente y tras acaloradas intervenciones el derecho de voto de los hombres y mujeres mayores de 23 años.

Se promulga la Constitución de 1931

La Constitución de 1931 se enmarca en el modelo constitucional del periodo de entreguerras e integra principios definidos en la Constitución de Weimar de 1919 y en la Constitución austriaca de 1920. Nuestro texto constitucional instituye un sistema parlamentario unicameral -las Cortes o Congreso de los Diputados-, el Tribunal de Garantías Constitucionales, antecedente del Tribunal Constitucional, y reconoce los Estatutos regionales.

Las mujeres votan por primera vez en España (foto mujeres 1933)

En noviembre de 1933 las mujeres españolas votan por primera vez. Es gracias a la aplicación del artículo 36 de la Constitución de 1931 que reconoce el derecho de sufragio a todos los hombres y mujeres mayores de 23 años. Se materializa así por primera vez el sufragio universal en España.

1936-1975 Dictadura de Franco

Finalizada la Guerra Civil se instaura un régimen dictatorial que no reconoce los derechos ni libertades ni tampoco la separación de poderes. En 1942 se aprueba una de las leyes fundamentales del Reino que constituye unas Cortes Españolas. Este órgano del régimen celebra sus sesiones en el Palacio de la Carrera de San Jerónimo.

Desde 1975 a la actualidad

1975 Proclamación de Su Majestad el Rey Juan Carlos I

El 22 de noviembre de 1975, Don Juan Carlos I es proclamado Rey de España. Unos meses más tarde nombra presidente del Gobierno a Adolfo Suárez, comenzando así un proceso político que llevará a la instauración de la democracia en España.

1976 Aprobación de la Ley para la Reforma Política

Las Cortes Españolas aprobaron en noviembre el texto de la Ley para la Reforma Política, que integra en su breve articulado los principios esenciales para la transición hacia un régimen democrático, instituyendo unas Cortes bicamerales, compuestas por el Congreso de los Diputados y el Senado, y la celebración de elecciones libres.

1977 Se constituyen las Cámaras que elaborarán la Constitución de 1978

El 15 de junio se celebran elecciones democráticas en España. Un mes más tarde se constituyen el Congreso de los Diputados y el Senado. Aunque no son convocadas como Cortes Constituyentes, estas Cámaras serán las encargadas de elaborar (a través de una ponencia constitucional) el texto del Proyecto de Constitución que luego será tramitado por ambas entre junio de 1977 y octubre de 1978.

1978 La Constitución de 1978

Una vez el texto constitucional es ratificado en referéndum por el pueblo español el 6 de diciembre, la Constitución es promulgada por Su Majestad el Rey Juan Carlos I el 27 de diciembre, en solemne sesión, y entra en vigor el día 29. Dedica su Título III a las Cortes Generales, el parlamento bicameral compuesto por el Congreso de los Diputados y el Senado.

1986 Jura de la Constitución por el Príncipe de Asturias

En enero de 1986, Su Alteza Real el Príncipe Felipe cumple la mayoría de edad y, siguiendo los preceptos constitucionales, jura la Constitución de 1978 en una sesión solemne que reúne a los miembros del Congreso de los Diputados y del Senado, así como a los representantes de las más altas instituciones del Estado.

2014 Proclamación de Su Majestad el Rey Felipe VI

Su Majestad el Rey Felipe VI es proclamado jefe del Estado en junio de 2014. El acto de proclamación, tal y como establece la Constitución, se produce mediante la jura del texto constitucional ante las Cortes Generales, Congreso y Senado, reunidos en solemne sesión conjunta.

2019 El comienzo de la actual XIV Legislatura

El 10 de noviembre de 2019 se celebran elecciones generales en España. Los diputados y senadores elegidos en dichos comicios constituyen el Congreso de los Diputados y el Senado de la actual Legislatura, la número 14. En estos más de cuarenta años de democracia se han sucedido un total de quince legislaturas, que suman la Constituyente (1977-1978) y otras catorce desde entonces: 1979-1982; 1982-1986, 1986-1989, 1989-1993, 1993-1996, 1996-2000, 2000-2004, 2004-2008, 2008-2011, 2011-2016, 2016, 2016-2019, 2019 y 2019 hasta la actualidad.

“Un edificio digno de la representación nacional”. 1850: La inauguración del Palacio del Congreso

“Un edificio digno de la representación nacional”. 1850: La inauguración del Palacio del Congreso

"Un Palacio destinado exclusivamente para que celebrase el Congreso de los Diputados sus sesiones con decoro y comodidad, era cada vez más urgente

El 31 de octubre de 1850 se inauguraba el Palacio de la Carrera de San Jerónimo. Las Cortes estrenaban así, por primera vez en España, una sede diseñada específicamente para albergar el Parlamento. La urgencia en el diseño y la construcción de edificio que albergase la sede de la soberanía nacional, un proyecto dilatado por «la guerra civil, los trastornos políticos, y la penuria del erario”, era una de las prioridades a la hora de acometer una obra de tal magnitud, y así se constató en su día en la memoria histórico-descriptiva del nuevo palacio del Congreso de los Diputados, un documento elaborada por la Comisión de Gobierno interior del mismo y publicado por el impresor de cámara de S.M. y de su real casa en Madrid, en 1856.

«Declarado ruinoso, por varias partes, el vetusto convento del Espíritu Santo, que ocupaba el Congreso desde el año 1834, y trasladado este con todas sus dependencias al Teatro de Oriente en mayo de 1841, hízose ya indispensable levantar un edificio que, dando honor a la nación y sirviendo de ornato a la capital evitase el cuantioso coste que absorbían las continuas reparaciones del mencionado convento».

La construcción de los edificios públicos, relata la memoria, y muy particularmente de los palacios, que deben estar ricamente decorados, se considera siempre como «el más fausto acontecimiento que puede ocurrir en una nación, así en beneficio de las nobles artes como de las mecánicas. Las sumas que en esta clase de obras se invierten redundan en provecho y honor del mismo país que las suministra, ofrecen ocasión de mostrar su habilidad a los artistas, contribuyen al fomento de las artes y, en realidad, son una semilla fecunda de prosperidad y de impulso para la industria».

Expuestas estas consideraciones, la memoria histórico-descriptiva detalla los artistas que “en el ornato de este notable edificio han tenido parte, y las fábricas y talleres que han suministrado las telas y los artefactos mecánicos, que por ser fabricados en España todos los objetos empleados en esta obra considerable constituyen una exposición de la industria española de nuestra época”.

El arquitecto Narciso Pascual y Colomer consigue que su proyecto, presupuestado en 14.800.000 reales, sea elegido entre las 14 propuestas presentadas para el nuevo palacio

Con el objetivo de acometer las obras para habilitar el Palacio que habría de ser la sede del Congreso de los Diputados, construido en lo que fuera el Convento del Espíritu Santo, se sancionaba el 7 de marzo de 1842 la ley que autorizaba al Gobierno para que, con la mayor prontitud posible, llevase a cabo la construcción de un Palacio “digno de la representación nacional, si bien sencillo y de severo carácter”, dándole facultad para que realizase la inversión oportuna.

A tal efecto, el Gobierno encargó a la Academia de Nobles Artes de San Fernando que abriese un concurso público para elegir el proyecto que mejor se adecuara, llamamiento al que respondieron arquitectos de dentro y fuera de Madrid. Los catorce proyectos presentados se sometieron al examen de la Academia, que optó por el arquitecto del Congreso, Narciso Pascual y Colomer, cuyo presupuesto ascendía a 14.800.000 reales.

planos palacio del congreso
inauguración palacio del congreso

“El Gobierno, escaso de recursos en aquella época y abrumado por más apremiantes atenciones, no podía reunir de una vez la suma necesaria para emprender la construcción del edificio”

Y así, continúa la memoria, «con mucha lentitud y en muy reducida cantidad se empezaron a acopiar algunos materiales. Con esta parsimonia lamentable hubiera seguido esta obra, calificada por todos de indispensable y urgente, si un sacudimiento extraordinario no hubiera venido a comunicarle notable y rápido impulso. El Gobierno provisional que siguió a aquel movimiento político ocurrido en 1845 quiso dar animación y vida a la obra proyectada, y dispuso que el 10 de octubre se colocase la primera piedra”.

“Deseoso al propio tiempo de solemnizar el fausto día del cumpleaños de S.M. con un acto memorable, que manifestase su amor al régimen constitucional, su constancia en los buenos principios y la absoluta confianza que debía tener la Nación Española en la estabilidad de las instituciones, venciendo todos los obstáculos que oponía la situación extraordinaria en que se hallaba el país, y muy particularmente las escaseces del erario, y reunidos algunos fondos para dar principio a la construcción del edificio, creyó que de ningún modo mejor podía celebrar S.M. el aniversario de su nacimiento que inaugurando el Palacio en el que habían de congregarse los diputados de la nación. Quiso pues, con toda solemnidad posible, así por lo grandioso de su objeto, como por ser la primera ceremonia pública a la que asistía la reina después de su mayoría de edad”.

En su primer acto público como Reina, Isabel II colocó, el 10 de octubre de 1845, la primera piedra del Palacio, en presencia del Gobierno provisional y de unos 4.000 invitados

Así fue como el 10 de octubre de 1845, la Reina Isabel II de Borbón, en presencia del Gobierno provisional y de unos 4.000 invitados, “y ante un concurso inmenso que poblaba los aires con fervientes aclamaciones, se situó en el solar donde existió el convento del Espiritu Santo, para dar principio a la ceremonia, y en medio de los murmullos de entusiasmo que excitaba en aquel pueblo numeroso la vista de las augustas princesas, colocó Su Majestad, con sus regias manos, la primera piedra del edificio”.

 

 

"El público que se coloca en la plazuela de las Cortes, frente al nuevo Palacio, contempla la fachada principal del edificio de piedra, recién terminado, con sus columnas corintias sosteniendo el helénico frontón, y la escalinata cubierta con doble dosel

Cinco años después, el 31 de octubre de 1850, se celebra inauguración del Palacio del Congreso de los Diputados, que será al fin una sede estable después de su itinerancia por la Isla de León, Cádiz, Sevilla, y el Convento del Espíritu Santo de Madrid, entre otras ubicaciones.
 
 “[…] Hay un bullicio extraordinario en las calles de Madrid, desde las primeras horas de la mañana. Los balcones lucen colgaduras y la multitud corre impaciente para situarse en los lugares más estratégicos, mientras las tropas van cubriendo la carrera. El público que se coloca en la plazuela de las Cortes, frente al nuevo Palacio, contempla la fachada principal del edificio de piedra, recién terminado, con sus columnas corintias sosteniendo el helénico frontón, y la escalinata cubierta con doble dosel […]”.
 
Así narraba la prensa madrileña la expectación con la que el pueblo acogió un acontecimiento que congregó además a corresponsales y del que en los días posteriores se publicaron imágenes y crónicas en medios como The Illustrated London News o L’Illustration.
 
 
antiguo congreso de los diputados
reunión de diputados
“No existe una sociedad libre si no hay acceso total a la cultura”

“No existe una sociedad libre si no hay acceso total a la cultura”

 

La literatura se conforma como un valor capital en nuestra sociedad. Los libros nos enseñan, nos transportan a multitud de lugares y nos permiten comprender el mundo que nos rodea. Hoy queremos descubriros la biblioteca del Congreso de los Diputados y lo hacemos de la mano de Javier Plaza, jefe del servicio de Información de la Biblioteca de la Cámara Baja. ¿Nos acompañas?

Javier Plaza nos explica que los primeros datos de la biblioteca son de 1810, “en principio como biblioteca de Cortes y a lo largo del siglo 19 y del siglo 20 ha ido evolucionando de una forma muy similar a la del propio Parlamento” y su función esencial es “servir de apoyo para todos los trabajos parlamentarios del Congreso de los Diputados” por lo que sus obras están a disposición de los diputados, del personal de la Cámara y de investigadores.

De esta forma, y a lo largo de estos casi dos siglos, se podrían distinguir cuatro períodos claramente definidos. El primero, entre 1811 y 1838, es el período de mayor impulso y esplendor de toda su historia y la etapa más documentada y la que proporcionó mayor riqueza literaria en cuanto a fondos.

Durante la segunda etapa, comprendida entre 1841 y 1936, la biblioteca recibe distintas denominaciones, según los cambios de la propia Cámara. Así, desde 1850, el Congreso de los Diputados dispone de su propia y definitiva sede en el actual Palacio y ya entonces se le destinan locales a la biblioteca. En esta época, concretamente entre 1857 y 1928, se publican diez catálogos generales o parciales, y comienza a aparecer información sobre los nuevos fondos ingresados en la Biblioteca en diferentes publicaciones de la Cámara.

A partir de 1943 y hasta 1977 la biblioteca experimentó un cierto grado de inactividad y ya a partir de 1977 comenzó un proceso de desarrollo similar al de otras bibliotecas de instituciones representativas. A partir de 1977 la biblioteca comenzó a despuntar gracias, entre otras razones, a la creación del Cuerpo de Archiveros Bibliotecarios de las Cortes Generales en 1978, el incremento lento pero ininterrumpido de los medios personales y materiales, la política de adquisición de fondos y, por último, el proceso de informatización.

Más de 300.000 volúmenes y 35.000 recursos electrónicos

La biblioteca se sitúa en la planta principal del Palacio y cuenta con más de 5.800 metros de estanterías. El salón de lectura fue construido por Manuel Sánchez Blanco, carpintero de maderas finas, entre 1853 y 1857. Su diseño se conserva actualmente con algunas modificaciones. Custodiando sus cuatro pisos, sobre el óvalo central, se sitúa una bóveda, pintada por José María de Gamoneda, Oficial del Congreso, en 1898.

Esta obra, realizada en óleo sobre lienzo, representa ‘El templo de las leyes’, una alegoría de los códigos legislativos españoles.

La biblioteca del Congreso alberga 300.00 volúmenes, con 35.000 recursos electrónicos, repartidos entre el fondo histórico y el fondo moderno, ambos de alto valor para comprender la historia política de nuestro país. El fondo histórico se compone de casi 25.000 obras anteriores al Siglo XX.

Entre ellas, destacan un Boecio de 1500; un Erasmo de Rotterdam de 1521; una edición del Fausto de Goethe de 1878; ocho incunables; dos códices del S. XV; y 300 libros raros.

Aunque el ejemplar más valioso con el que cuenta el fondo histórico de la biblioteca es el Libro de Horas. Se trata de un manuscrito iluminado que data del siglo XV, único en el mundo.

En cuanto al fondo moderno, está compuesto por más de 250.000 títulos, ingresados desde 1943. Son obras especializadas en derecho, política, historia o ciencias sociales.

¿Y cuáles son los libros más prestados? Pues, entre otros, ‘Comentarios a la Constitución Española’ de Óscar Alzaga; ‘Derecho parlamentario español’ de Fernando Santaolalla; ‘Historia de la teoría política’ de George Sabine.

Cerramos este recorrido por la biblioteca del Congreso de los Diputados recordando cómo el acceso a la cultura es, por tanto, un elemento democratizador que nos hace más libres y críticos como ciudadanos porque, como nos recordó Javier Plaza en esta entrevista, “no existe una sociedad libre si no hay acceso total a la cultura”.

 

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Carlos G. Navarro comienza explicándonos en esta entrevista las curiosidades, en cuanto a pintura se refiere, de la bóveda del Salón de Sesiones del Palacio del Congreso. Se trata, afirma Carlos, “de la mejor representación y el más ambicioso de todos los proyectos decorativos”. A través de estas pinturas que ilustran este emblemático espacio, se narra la historia y “las claves políticas con las que se emprendió la decoración de la Corte”.

Isabel II puso la primera piedra de este edificio tras jurar la Constitución, en 1843, y se convirtió en la “protagonista de los primeros planes decorativos”, detalla Carlos Navarro. Esto se debe a que “el liberalismo se esforzó en crear lugares en los que la reina se encontrase con los ciudadanos, y por ello reciben decoraciones isabelinas que hoy están desaparecidas”.

La pintura del techo que ampara los escaños del Salón de Sesiones también contiene una memoria explicativa que se publicó seis años después de la inauguración del edificio, en 1850, y que detalla la historia de la legislación: “empieza en la época grecorromana y acaba en el renacimiento, en el momento de esplendor legislativo”. En él, explica Carlos, también aparece Isabel II, en este caso, rodeada de destacables figuras culturales de nuestro país. Se trata de un medallón del que hablaremos en el segundo capítulo de ‘El Congreso es Arte’.

Os invitamos a descubrir con Carlos la Bóveda del Hemiciclo, su pintura e historia, a través de este vídeo.