‘Igualdad’ es una palabra fácil de pronunciar. Sin embargo, pocas veces tres sílabas han tenido tanta fuerza y han representado tanto para la sociedad como las suyas.
Durante siglos, millones de mujeres han trabajado y ‘luchado’ pacíficamente para poder equiparar sus derechos a los de los hombres. Y aunque hoy, en pleno siglo XXI estamos mucho más cerca de poder decirla con orgullo, es evidente que todavía hay mucho camino por recorrer.
Por eso, este 8 de marzo es un día para reafirmar el compromiso con la igualdad y para recordar a todas esas mujeres pioneras que, parafraseando a Antonio Machado, han hecho camino al andar. Porque a ellas, por haber derribado muros y abrirse paso en sectores en los que parecía no haber espacio para la mujer, debemos parte de los logros que ha alcanzado el feminismo durante su historia.
He aquí nuestro homenaje a todas estas precursoras.
Siglos XVIII y XIX: la mujer participa en la política y la educación
El acceso a la educación en igualdad de condiciones es una premisa esencial para acceder a la vida pública y profesional. Y es en ese ámbito, vetado durante siglos para las mujeres, en el que, a finales del siglo XVIII, una mujer, María Isidra de Guzmán, rompía moldes al hacerse con un doctorado universitario antes siquiera de cumplir 20 años. Un logro que trasciende lo personal, y que adquiere una gran importancia simbólica para que la mujer empezara a ganar peso en la esfera pública.
El siglo XIX fue clave para que la percepción de la mujer cambiara en nuestro país. En 1808, la adolescente Manuela Malasaña hace historia como heroína del levantamiento de Madrid contra la invasión napoleónica. Un par de décadas después Mariana Pineda se convierte también en ejemplo y ‘mártir’ de la oposición contra el Absolutismo que encarnaba Fernando VII.
Para entonces, España vive tiempos convulsos. Tras la muerte del propio Fernando VII se abrió un enconado debate entre carlistas e isabelinos por el papel femenino en la sucesión de la corona, que derivó primero en la regencia de María Cristina de Borbón (entre 1833 y 1840), y más tarde en la coronación de Isabel II en 1843 como reina de España.
Isabel II es una figura cuya historia está estrechamente ligada a las Cortes. Ella fue quien, en 1843, y en su primer acto público al declararse, con solo 13 años, su mayoría de edad, colocó la primera piedra de su actual edificio. Siete años después, el 30 de octubre de 1850, la Reina inauguraba el Palacio del Congreso para que la soberanía nacional pudiera contar (¡por fin!) con su propia casa.
A la par que se sucedían estos acontecimientos, el feminismo ganaba fuerza en España. Mucho hizo por él Concepción Arenal, firme defensora de los derechos de las mujeres y pionera en el acceso a un cargo de la administración gubernamental, el de ‘Visitadora de cárceles de mujeres’. Mientras, su coetánea Emilia Pardo Bazán, escritora que llevó al campo de las letras españolas esta reivindicación y que en 1905 logró ser admitida en el prestigioso Ateneo madrileño, emprendía una carrera profesional que la convertiría en icono del feminismo.
Medicina, prensa o arquitectura, nuevos campos abiertos para la mujer
Para la segunda mitad del siglo XIX, las españolas ya se hacían oír y participaban activamente en un movimiento feminista que florecía también a escala internacional. No en vano, su avance era lento, pero firme, y conseguía que la figura de la mujer no solo se circunscribiera a la política y la educación, sino que también destacara en otros ámbitos, como la ciencia.
Por ejemplo, a finales de siglo y en un campo tan importante como la medicina, Elena Maseras destacara como la primera universitaria y Dolors Aleu Riera y Martina Castells Ballespí, como las dos primeras licenciadas en medicina. Todo ello, en otro período de España complicado y marcado por una nueva regencia (1885-1902), esta vez a cargo de María Cristina de Habsburgo-Lorena.
En los años veinte podemos destacar los logros de mujeres como Elena Jordi, primera directora de cine, y de María Cinta Balagué, primera locutora de radio.
Antes del gran paso en el acceso de las mujeres a la plena ciudadanía política, la aprobación del voto femenino, las mujeres pudieron optar a un escaño en las Cortes de la II República con el reconocimiento del sufragio femenino pasivo. Así, entraron en el Parlamento las primeras diputadas en nuestro país: Victoria Kent y Clara Campoamor. Posteriormente lo haría Margarita Nelken.
Fueron esas Cortes Constituyentes las que elaboraron la Constitución que reconocía el sufragio universal y que permitió que, el 13 de noviembre de 1933, las españolas (mayores de 23 años) pudieran votar por primera vez en las elecciones generales.
La mujer en la posguerra y la Transición
Durante la Guerra Civil, en 1936, Federica Montseny se convirtió en la primera mujer en ser nombrada ministra, para ocupar la cartera de Sanidad y Asistencia Pública. En ese periodo, María Luz Morales se puso al frente del prestigioso diario ‘La Vanguardia’, y fue así la primera mujer en dirigir un periódico.
Tras la instauración de la dictadura franquista, no fueron pocas las mujeres que desafiaron las convenciones patriarcales del régimen y siguieron marcando el camino para millones de ciudadanas. Entre ellas, la arquitecta Matilde Ucelay, Pilar Careaga Basabé, primera alcaldesa de una capital de provincia en Bilbao, o Elena Romero, primera mujer en dirigir una orquesta.
El 15 de junio de 1977 los ciudadanos acuden a las urnas en las primeras elecciones democráticas tras la dictadura . En esas Cortes Constituyentes, 27 mujeres, 21 diputadas y seis senadores, asumen la representación de los ciudadanos en el Parlamento que se encargaría de redactar la Constitución de 1978.
Desde entonces, son numerosos los nombres de las mujeres que desde el Parlamento y las instituciones ha contribuido a construir un país moderno y democrático.
En el año 2000, Luisa Fernanda Rudi es elegida presidenta del Congreso de los Diputados. Por primera vez en España, la tercera autoridad del Estado es una mujer. En esa misma legislatura, otra mujer, Esperanza Aguirre, es elegida también presidenta del Senado. La Presidencia del Congreso recaería también en la XII Legislatura en Ana Pastor. Meritxell Batet ha ocupado la Presidencia de la Cámara Baja en la XIII y XIV Legislaturas. Y Francina Armengol es la actual presidenta del Congreso de la XV Legislatura.
Además del Parlamento, otras instituciones del Estado también comienzan a ser presididas por mujeres. Es el caso del Tribunal Constitucional, con María Emilia Casas, el Defensor del Pueblo, con Soledad Becerril, o el Consejo de Estado, presidido por María Teresa Fernández de la Vega, que también fue en su día la primera vicepresidenta del Gobierno. El supremo órgano consultivo del Gobierno mantiene hoy a una mujer en su Presidencia: Carmen Calvo.
Y una mención especial para dos referentes en el ámbito europeo: Simone Veil, elegida en 1979 como eurodiputada y más tarde como presidenta del Parlamento Europeo, y Úrsula Von Der Leyen, actual presidenta de la Comisión Europea y primera en ocupar este puesto, en 2019.
Cine, deporte, ejército o el espacio: pioneras que nos acercan a la plena igualdad
El siglo XXI está llamado a ser el de la plena igualdad entre hombres y mujeres. Prácticamente no hay ámbito que no tenga ya representación femenina, lo que demuestra que nos dirigimos hacia una normalización de la presencia de la mujer en todos los campos. Un ejemplo de ello en España es el militar, donde hubo que esperar hasta 1988 para que las Fuerzas Armadas incorporaran a sus primeras 26 mujeres.
Entre ellas estaba Patricia Ortega, quien hoy puede decir que ha sido la primera (2019) en alcanzar el rango de General de Brigada. La Guardia Civil también cuenta con su primera Comandante, ya que Silvia Gil accedió en 2021 a este cargo en la Comandancia de Teruel.
En el ámbito científico, encontramos cada día más ejemplos ilustradores. La bioquímica Margarita Salas ocupó desde 2003 y hasta su fallecimiento la silla «i» de la Real Academia Española. Otra científica destacada, Sara García Alonso, lidera desde 2022 un proyecto para descubrir nuevos fármacos contra el cáncer de pulmón y de páncreas. Además, es miembro de la Reserva de Astronautas de la ESA, la primera mujer española en lograr este hito.
Y, por supuesto, no nos olvidamos de las artes y el deporte. Ahí brillan con luz propia mujeres como la premio nacional de fotografía Cristina García Rodero, o la actriz Penélope Cruz, ganadora de un Oscar. Y figuras del deporte, como Amaya Valdemoro, jugadora de baloncesto que durante su carrera conquistó tres títulos de la WNBA, 8 ligas españolas, una Euroliga y seis medallas con la selección nacional. Y Alexia Putellas, primera mujer española en ganar el Balón de Oro y primer deportista español -hombre o mujer- que ha revalidado dos veces el Balón de Oro.
Es solo una pequeña muestra de todas las mujeres que han sido, son y seguirán siendo claves para que la historia poco a poco se escriba también en femenino. Es un mérito global que corresponde a millones de mujeres. En concreto, a todas aquellas que durante estos siglos han creído en la igualdad y han trabajado por ella, aportando su granito de arena para que un día los géneros no importen a la hora de hablar de los grandes hitos de la humanidad.
