La Real Fábrica de Tapices replica una alfombra original del Congreso

El Palacio del Congreso es mucho más que el escenario de la vida parlamentaria. Es también un espacio que conserva un patrimonio que es parte de la historia de España. Cada pintura, escultura, tapiz y objeto del mobiliario requiere de unos cuidados que garanticen su conservación y continuidad en el tiempo. 

Las alfombras son parte de ese patrimonio. Es la Real Fábrica de Tapices -institución fundada en 1721 y dedicada desde entonces a la fabricación y conservación de tapices, reposteros y alfombras con técnicas artesanales- la encargada del mantenimiento y restauración de las alfombras del Palacio. 

Y también se encarga en casos excepcionales, como ha sido el que os vamos a relatar, de tejer una réplica idéntica de una alfombra de la Galería de Retratos de Presidentes del Congreso que, por su estado de deterioro, no era posible restaurar. Se trata de una alfombra de dos metros de ancho por seis de largo, de nudo turco y lana merina española, que en total se compone de 220.000 nudos tejidos a mano.

Conservar siempre que sea posible 

Nos adentramos en el proceso de creación de una de estas alfombras, una pieza única que databa de mediados del siglo XIX y que ha sido reemplazada por un textil idéntico y elaborado con un delicado trabajo artesanal.

Tal como explica Alejandro Klecher, director general de la Real Fábrica de Tapices, la pieza presentaba “un estado de deterioro muy avanzado”. La urdimbre —la estructura vertical que sostiene la alfombra— y la trama —la estructura horizontal que fija y compacta los nudos— presentaban un desgaste “que hacía imposible su restauración”. Pero, debido a “su gran valor histórico y a su carácter original”, se decide elaborar una nueva alfombra que respetara fielmente el diseño.

Antes de tomar cualquier decisión, cada pieza es sometida a un diagnóstico clínico, que incluye un análisis microscópico de las fibras, el estudio del color por espectrometría y una evaluación visual completa. Con la información recabada, se elabora un informe técnico que sirve de base para tomar la decisión última: restaurar o, como ha sido el caso, tejer una reproducción idéntica. 

La pieza presentaba una dificultad añadida: “no se conservaba el dibujo original”, explica Klecher. Por ello, las tejedoras han aplicado una técnica innovadora, el estudio directo del reverso de la alfombra. Se ha analizado “minuciosamente cada cuadrícula y contado nudo a nudo, para reconstruir el diseño exacto sobre la nueva urdimbre”.

Las tejedoras insertan la lana nudo a nudo

Entre las filas de lana se inserta una de yute

La lana se recorta hasta los dos centímetros

Una vez colocada, se cose a las otras piezas

El proceso, nudo a nudo 

Una vez en el obrador, el primer paso es preparar en el telar -en uno que data de los propios orígenes de la Real Fábrica- la urdimbre, formada por hilos blancos que constituyen la estructura base. Estos hilos se colocan en el telar según las dimensiones exactas de la pieza. 

A continuación se eligen las lanas con los colores más parecidos al original. En el caso de no contar con lanas teñidas en el tono apropiado se recurre a la sala de tintes “para lograr el color adecuado para la alfombra”, explica la tejedora Loli Pardo

Después se realizan las fajas, que forman los dobladillos de la alfombra, y comienza el proceso de anudado- “Cada nudo se realiza manualmente, utilizando únicamente las manos”, es un proceso completamente artesanal, que consiste en que “el hilo de lana se entrelaza cuidadosamente entre dos hilos de urdimbre, se ajusta con precisión y se corta”.

“Entre filas de nudo y nudo, se introduce una de yute, usando un peine, lo que permite que la lana quede apelmazada”, para aportar solidez y estabilidad a la estructura. Para este tejido se han dedicado dos personas durante tres meses, tejiendo de forma artesanal unos 20.000 nudos por metro cuadrado.

Concluido el trabajo se corta la urdimbre y la nueva pieza se instala en su lugar, cosiéndola a las piezas contiguas completando el alfombrado de la Galería de Presidentes del Congreso.

Si no se encuentran los colores necesarios en el almacén de lanas, se fabrica el color con tintes naturales

Destinada a perdurar

El proceso de elaboración y los materiales utilizados otorgan una mayor durabilidad a esta alfombra, ya que el propio tupido de la pieza, de dos centímetros de lana de longitud, ofrece una mayor resistencia al paso del tiempo.  

A partir de ahora, su mantenimiento será el mismo que el del resto de las alfombras del Palacio. Es un proceso continuo, con revisiones periódicas para detectar manchas o deterioros. La limpieza se efectúa con agua y jabón neutro, respetando los materiales originales. Y en caso de daños, los artesanos reconstruirían la sección faltante. 

Conservar el patrimonio histórico-artístico del Palacio del Congreso para las generaciones presentes y futuras es una de las tareas que la Cámara Baja asume en su doble condición de sede parlamentaria y museo vivo.

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