Una biblioteca es más que un espacio, es sobre todo su colección de libros. Y hoy os invitamos a descubrir a las que Javier Plaza, jefe de la Biblioteca del Congreso, denomina como las “joyas de la Corona”. Son los ocho incunables que se custodian en el fondo antiguo, un catálogo de más de 38.000 ejemplares de gran valor histórico.
“Con el término incunable se denomina a los libros impresos antes del 1 de enero de 1501, si bien los productos de la imprenta posteriores a esta fecha no presentan características que los hagan diferentes.” Biblioteca Nacional de España
Son libros generados entre la invención de la imprenta, en torno a 1453, y el final del siglo XVI. La impresión de estos primeros libros “tiene una importancia radical porque cambia el concepto de cultura”. Hasta entonces, “los libros eran manuscritos, extremadamente caros y de uso privado y restrictivo”. La imprenta permite publicar miles de ejemplares de un único volumen; y con ello, “la cultura se democratiza y se hace mucho más universal”, explica Plaza.
Sus temas son muy variados: religiosos, jurídicos, históricos… Y comparten características que los hacen especiales, como su encuadernación o la decoración que alguno de ellos atesora. “Cada uno tiene algo que lo hace único”, apunta. Abrimos el primero…
El Fasciculus temporum, de Wernerius Rolevinck, es “uno de los ejemplares más valiosos”. Publicado en la década de 1480, destaca por su composición y por su contenido histórico. “Es un libro revolucionario” por su impresión, que intercala por primera vez texto e imágenes impresas con xilografía. Las planchas de madera permitieron incluir pequeños dibujos de ciudades europeas que rompen la linealidad del contenido escrito.
Distingue también a este ejemplar un conjunto de anotaciones al margen, “que en lugar de hacer perder valor al libro, lo enriquece, porque son rastros históricos de personas que lo han usado”.
“Su estado de conservación es extraordinario”. Las tintas siguen contrastando respecto al fondo del papel. Y aunque presenta algunas manchas de humedad, en este caso no son “realmente peligrosas”. Por el contrario, denotan el paso del tiempo, en un libro que tiene más de cinco siglos de vida.
Biblia latina
Abrimos ahora las páginas de una Biblia latina de la editorial Johannes Herbort. Data de 1483, casi una década antes de que Cristóbal Colón llegara a América. Es una de las primeras Biblias para uso privado. De tamaño folio, era mucho más pequeña que las Biblias manuscritas que se elaboraban para uso público en monasterios, iglesias…
Dentro de sus características de impresión también resalta su composición mixta, que mezcla un uso industrial de la imprenta y un uso artesanal, con ilustraciones y letras capitulares realizadas por el propio editor. El impresor “no solo cuidaba de que todo estuviera perfecto”, sino que era el encargado de incluir estos elementos de forma manual, que además destacan por el uso de la policromía.
Tiene una sólida encuadernación. “Es tabla forrada de piel y adornada con figuras geométricas realizadas con hierros calientes, ejerciendo presión sobre la propia piel”, explica. Sus herrajes con cabeza metálica están en perfecto estado de conservación, y sus ajustes permiten un cierre completo del libro.
Usatges de Barcelona e Constitucions de Cathalunya
Los Usatges de Barcelona e Constitucions de Cathalunya fue impreso en 1495 por la editorial Pere Miquel y destaca por su contenido, escrito en catalán. Es un texto jurídico que reúne las normas consuetudinarias, legislativas y jurisprudenciales de la época de Ramón Berenguer I. “Con este libro se intentan asentar unas normas permanentes a lo largo de la historia”, apunta Plaza.
Desde el punto de vista de la impresión, es más sencillo que los anteriores, ya que no cuenta con policromía ni letras capitulares ilustradas. En cuanto a su estado de conservación, es muy bueno, porque aún se aprecia “un contraste clarísimo entre la tinta y el fondo blanco de un papel de altísima calidad”.
Usatges de Barcelona e Constitucions de Cathalunya
Editorial Pere Miquel. Año 1495
De consolatione philosophiae
Por su contenido también es de destacar De consolatione philosophiae, “una transición cultural entre la época clásica y la Edad Media”, toda una referencia para filósofos y escritores, afirma Plaza. Este libro sobre filosofía es obra de Boecio, y fue impreso por la editorial Johannes de Vingle en el año 1500. En el libro, el filósofo romano del siglo V relata las conversaciones que mantuvo en prisión, para demostrar cómo esta disciplina del pensamiento le permitió vivir de forma digna durante su periodo en la cárcel. “Era su consuelo”, menciona.
De consolatione philosophiae. Boecio
Editorial Johannes de Vingle.
Año 1500
Priscorum propietae verborum
De Priscorum propietae verborum es un diccionario en latín de Junianus Maius, impreso por la editorial Johannes Rubeus en 1490. Es de los primeros glosarios latinos y “su composición es la típica de un diccionario tal y como lo conocemos hoy en día”, con las entradas ordenadas alfabéticamente.
El autor tuvo como inspiración y voluntad al escribir su obra seguir usando las lenguas clásicas en la publicación de escritos humanísticos. Este ejemplar también es valioso por su rareza. “Se conservan muy pocos ejemplares en todo el mundo”, por lo que su importancia procede hoy de su individualidad.
De priscorum propietae verborum. Maius, Junianus
Editorial Johannes Rubeus. Año 1490
Martialis cum duobus commentis
Otro incunable conservado en la Biblioteca del Congreso es Martialis cum duobus commentis, obra de Marco Valerio Marcial que se imprimió en el año 1498 por la editorial de Venetiis Christophorus de Pensis. La obra original “se escribió en el siglo I, concretamente en el año 40”, explica Plaza.
El autor relata desde su experiencia cómo era la Roma de su tiempo desde un punto de vista humanista y también vivencial. Destaca el uso de Epigramas, “unos textos cortos en verso profundamente satíricos y mordaces”, con los que Marcial mostraba la vida cotidiana de la Roma clásica.
Martialis cum duobus commentis. Marcial, Marco Valerio
Edición [Christophorus de Pensis], Venetiis. Año 1498
Apianus Alexandrinus De bellis ciuilibus
Historia romana (latine). Pars prima
Apianus Alexandrinus De bellis ciuilibus. Apiano
Editorial Franciscus de Mazalibus. Año 1494
Historia romana (latine). Pars prima. Apiano
Editorial Peregrinus de Pasqualibus. Año 1495
El último volumen que completa la colección de incunables contiene dos libros de Appiano, historiador romano del siglo I. Son dos de los veinticuatro libros de los que consta la colección completa del escritor: las obras Apianus Alexandrinus De bellis ciuilibus y la Historia romana (latine). Pars prima, que se imprimieron en 1494 y 1495 respectivamente.
Es curioso que, a pesar de estar en un solo ejemplar, se imprimieron en dos editoriales diferentes. El primero salió del taller de Franciscus de Mazalibus y el segundo fue impreso en la editorial Peregrinus de Pasqualibus.
En sus páginas, Appiano cuenta la historia de Roma desde sus inicios hasta el siglo I, aportando datos e información de la vida cotidiana. Usa una narración centrada en los hechos y en los espacios geográficos, “dejando de lado el relato cronológico de la historia”, marcando el camino de una escuela de la historiografía.
En su colofón aparece el año y lugar de impresión. “Era habitual que en esta parte final del libro se imprimieran escudos o emblemas heráldicos o figuras mitológicas con una cierta simbología”. En este caso, aparecen dibujos propios del cristianismo.
Una labor de conservación del patrimonio bibliográfico
Nos podemos preguntar cómo estos ejemplares de finales del siglo XVI han llegado a una Biblioteca parlamentaria que se funda con las Cortes de Cádiz. Como explica Plaza, la mayor parte del fondo antiguo de la Biblioteca proviene de una extensa labor de conservación del patrimonio que comenzó a ejecutar la Cámara en el siglo XIX. La Biblioteca se convirtió en el refugio de centenares de ejemplares procedentes de colecciones que pertenecían, sobre todo, a conventos, colegios, órdenes y congregaciones religiosas que habían desaparecido.
Y cinco siglos después, la tecnología ayuda a seguir conservando estos ejemplares únicos. Hoy el fondo antiguo se protege en un depósito en las propias dependencias parlamentarias, que cuenta con controles de humedad, luminosidad y temperatura, así como con mecanismos para evitar ataques biológicos. No obstante, el cuidado que hay que dar a cada uno de los ejemplares debe ser “permanentemente individualizado”, indica Plaza.
Como decíamos al principio, el fondo antiguo cuenta con un catálogo de más de 38.000 ejemplares de gran valor histórico, en el que, además de estos ocho incunables que os hemos abierto, también integra códices del siglo XV, escritos a mano, y más de cuatrocientos documentos manuscritos.




